dandan | 06 Enero, 2008 15:53 |

De hecho, la primera línea del Daodejing puede parecer una curiosa tautología, y una crítica. Si Confucio al decir "que el señor sea señor" (jun jun) en el Lun Yu (XII-11) pretendía ceñir el valor verbal del segundo jun al valor nominal del primero y adecuar la acción al rango, aquí el mensaje es que si el primer dao, con valor nominal, puede (ke) actuar como segundo dao, con valor verbal, no es (fei) ya un dao constante, fijo (changdao), pues evidentemente es un dao en acción, de manera que, y aquí emerge la crítica a Confucio, si el rango ha de entrar en acción, pierde su valor de referencia constante y se desmorona la arquitectura jerárquica que propicia la corrección de los nombres.
Zhang Longxi sirve este fragmento como "the dao that can be dao-ed", a medio cocer, de manera que todavía sea visible la pura diferencia verbal entre los dos dao. De hecho el texto está jugando aquí con lo que parece un carácter fundamental de la lengua china, si todo nombre también puede ser verbo no busques lo constante en las palabras, o lo que es lo mismo, si el nombre empieza a funcionar como tal nombre y se aplica, empieza a nombrar, ya no es un nombre constante.
Puesto que, si he entendido bien, el caráter nominal o el carácter verbal de una palabra se activan en función del contexto, todo nombre es susceptible de ser aplicado y por lo tanto la búsqueda de un dao constante ha de abandonar el ámbito de las palabras bifrontes y retroceder unos pasos hasta caer en ..., pocas palabras caben aquí y todas negativas, "l'absència de nom" (Sean Golden) no deja ningún resquicio positivo que el lenguaje pudiera reivindicar, se nombra la carencia o, siguiendo el juego literario anterior, la página en blanco.
El origen es ausencia, el singular aquí parece apropiado, y "el nom és la mare de les coses". Tras introducir al co-protagonista bajo la especie de sombra, reaparece el nombre con un sentido positivo, como madre del plural. Los dos primeros versos, de sentido negativo, sirven para desbrozar el camino al tercero, ya afirmativo: "L'absència de nom és l'origen del tot". Una vez esto ha quedado claro, puede volver el nombre a ocupar su lugar correcto, como madre de las cosas.
Si el problema reside el el carácter bifronte, y concretamente verbal de los nombres, cobra más sentido que los dos versos siguientes se refieran no ya a cuestiones gramaticales sino al ámbito de la acción. Hay un paralelismo muy indicativo en la traducción de Gia Fu Feng entre el "the nameless is the beginning of Heaven and Earth" del tercer verso y el "Ever desireless, one can see the mystery" del quinto. A la ausencia de nombre se accede por la ausencia de acción. Como en el esquema confuciano, la acción está ligada a los nombres, al márgen preciso que marca la movilidad del rango. Cuando desaparece el objeto desaparece la búsqueda, pero permanece abierto el acceso. El misterio es accesible, aunque el tesoro no esté definitivamente en el mapa.
No sé si el principio del Daodejing puede entenderse a partir de una tautología, pero es evidente que encierra una majestuosa pirueta que relativiza el valor de las palabras, esas palabras que justo está empezando a utilizar. La aguja, que en este caso señala al sur, marca la búsqueda de un dao constante, y la advertencia es que este dao constante no se encuentra ni en el lenguaje ni a través suyo, deshaciendo el esquema de nombre-correcto-seguido-de-la-acción-correcta marcado por Confucio. Pero esta advertencia es solo parte del mensaje, porque lo que se establece entre los versos tercero y sexto es también una distinción entre lo que es posible nombrar y lo que no, y entre lo que es posible buscar y lo que no, una distinción que establece una enigmática frontera en el primer capítulo de este libro escrito en una oficina de aduanas de los confines del imperio.
Bueno, lo de arriba es un fragmento de un comentario al Daodejing que hice hace unos años, cuando estudiaba pensamiento chino con Sean Golden en la UAB. El texto completo está en Albums (aquí a la derecha), pero hoy lo he vuelto a leer por una carambola curiosa y he decidido sacar este trozo a pasear. La carambola se llama Spencer-Brown (tengo que escribir un post sobre él), y lo he encontrado a través de Luhmann. Un viaje pintoresco de aquí para allá.
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Re: el principio del Daodejing y el lenguaje
Carlos | 07/01/2008, 15:55
Interesante lo de la autopoiesis; debí mencionarla en el artículo que acabo de colgar en mi blog. Échale un vistazo si te viene bien. Intento despedazar a Gould por todas sus costuras. Y ahí habría venido bien una mención al concepto de Maturana ya que Gould propone algo que en el fondo implica lo contrario (bueno, por proponer, no propone nada serio). Por otra parte, tengo a Luhman en la pila de libros a abordar. A ver qué tal se me da... Un saludo.