nihil alienum

percepción y predicción

dandan | 26 Noviembre, 2006 22:45 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net technorati.com

Hace unos dias, Fernando me envió (en nuestro intercambio semanal de correos) un Power Point con un truco de magia. Te presentaban seis o siete cartas y te decían que te fijases en una, asegurándote que en la siguiente pantalla la harían desaparecer. Y en efecto, cuando pasabas a la siguiente pantalla la carta ya no estaba. Te quedabas bocas.

Luego, al repetirlo, te dabas cuenta de que, en realidad, lo único que hacían era modificar el orden en que aparecían las cartas en la pantalla (y creo que eliminar alguna). El truco es que tu ibas a buscar la carta en el sitio en que la habías visto, y allí no estaba. No te habías fijado en el resto de las cartas, ni en el orden ni en las que había al lado. Explicado así suena muy inocente, pero el caso es que funciona.  El truco no juega con las cartas, juega con la manera en que el cerebro intenta predecir una situación (que la carta se encuentre en la posición en que la ha visto) anticipándose a su propia percepción. Si diera prioridad a la percepción no habría truco, pues en seguida verías la carta en otro sitio, pero por lo visto no funciona así: primero busca en la base de datos previa a donde dirigir la atención (predicción), y solo luego, cuando y si los resultados no encajan, abre las puertas de la percepción. Ojo al dato.

Bueno, pues anteayer (precisamente) he leido en El Pais (.com) un artículo de Javier Sanpedro que tenía que ver con esto. Tiene el curioso título de "Un mundo entre las cejas", y comenta diversos estudios que tienen que ver con los mecanismos de la predicción y de la percepción en el cerebro. Y el caso es que empieza hablando también de magia:

Un buen mago no es el que lleva un as en la manga, sino el que lo lleva para despistar. En la tercera tirada, la bola no sale de la mano del mago (ése es el as), pero si el truco funciona es porque la mirada del público no sigue a la bola, ni en ésta ni en las dos tiradas anteriores: está fija en los ojos del mago, y sólo por la trayectoria de éstos calcula dónde debe estar aquélla. La bola ya ha alcanzado su cénit cuando los ojos la miran de verdad. El proceso es tan automático que los espectadores han visto salir la bola de la mano, y la han visto subir sobre su cabeza. Si los ojos no la ven en el cénit... es que se ha esfumado en el aire.

Se trata del mismo mecanismo, el espectador predice antes de percibir, y el mago saca partido de esta función de ahorro energético del cerebro: no va detrás de todo lo nuevo que la percepción le proporciona, sino que antes lo contrasta con la información que ya tiene y, si coincide, se ahorra el esfuerzo y da el resultado. Suele funcionar, mientras no se encuentre con alguien que está jugando con ese mismo mecanismo. Otro experimento ha visualizado el proceso mediante el cual el cerebro busca una predicción a partir de una percepción.

Christopher Summerfield y sus colegas de la Universidad de Columbia, en Nueva York, han analizado el cerebro de sus voluntarios (por resonancia magnética funcional, fMRI) mientras decidían a toda prisa si había una cara, o una casa, en un chorro de diapositivas. El resultado es que los lóbulos frontales, donde se toman las decisiones, no se quedan esperando a los datos. La simple aparición de la diapositiva activa las áreas frontales en cierta pauta si el sujeto busca una cara, y en otra si busca una casa. Y esas pautas viajan hacia atrás, de la frente hacia las áreas visuales del córtex relacionadas con el reconocimiento facial. Summerfield cree haber capturado la primera imagen de una "predicción codificada" viajando hacia atrás para medirse con la información sensorial.

Lo curioso del caso es que se trata de un mecanismo en cierta forma conservador: ante una nueva percepción el cerebro busca un dato previo (antiguo) a partir del cual hacer una predicción, que parece que tiene prioridad sobre la cruda novedad de la percepción. Hay un ahorro energético evidente (no duplicar imformación), pero hay un riego de interpretar nuevas percepciones a partir de anteriores predicciones. Según otro de los estudios comentados en este artículo, la actividad del cerebro con respecto a un estímulo exterior es proporcionalmente baja en relación a la actividad que dedica a interpretar y predecir las demandas del entorno.

Las técnicas de imagen como la fMRI, que detectan la activación de un área cerebral por su incremento de consumo energético, tienen que emplear métodos sofisticados para distinguir la señal del ruido, y la razón es que la señal -las luces encendidas en el cerebro por los estímulos de los experimentadores- sólo incrementan el gasto de energía en un magro 0,5%. El resto -casi todo- es la "energía oscura del cerebro", como la denomina hoy en Science Marcus Raichle, de la Universidad de Washington en Saint Louis. La evidencia apunta, según Raichle, a que esa energía oscura se invierte en "una actividad intrínseca de mantenimiento de información para interpretar y predecir las demandas del entorno". Y desde luego no es ruido, sino una actividad muy estructurada, que ocurre en las mismas áreas, y con el mismo tipo de pautas, que la estimulada por el exterior.

Se me ocurren dos comentarios a todo este asunto. El primero es la relación que tiene con la teoría de Jeff Hawkins y su equipo sobre la función del cortex en la dinámica que da lugar a la inteligencia, una teoría un poco heterodoxa que ha explicado en el libro "On Intelligence". Es un tema que tengo pendiente. El segundo es una prevención cultural. Los experimentos se han hecho con personas de un mismo ámbito cultural, por lo que parece norteamericanos. Es arriesgado sacar este tipo de conclusiones sobre el cerebro, en general, con una muestra tan concreta. Creo que la educación en una cultura o en otra puede repercutir en la manera como el cerebro gestiona una determinada información. Es solo una hipótesis, pero creo que hay datos suficientes como para tenerla en cuenta.

Comentarios

Se puede explicar físicamente?.

Mateo Mathaus | 26/12/2007, 13:57

ueno lo de las predicciones se puede explicar físicamente.De hecho yo estuve al borde de la muerte por una anoxia y de vez en cuando me vienen "flash" que luego se cumplen.Pero ni contínua ni cuando yo quiero sino espontáneamente.Eso le ocurre a mucha gente que ha estado al borde del "otro barrio" . De hecho tengo publicado un libro de poemas en el que se contemplan todos los atentados sobre grandes ciudades desde 2.001.El poema se titula "Cosmotragedia" : Nueva York , Madrid , Londres , Moscú.

El otro día en la semana en que ETA mató a dos guardias civiles días antes de ocurrir dije que lo iba a hacer en esa semana.Alsebti me dijo que estaba loco.Pero luego se disculpó...

Que pasa que soy un mago?. Pues no. Tal vez esto lo explique :

Christopher Summerfield y sus colegas de la Universidad de Columbia, en Nueva York, han analizado el cerebro de sus voluntarios (por resonancia magnética funcional, fMRI) mientras decidían a toda prisa si había una cara, o una casa, en un chorro de diapositivas. El resultado es que los lóbulos frontales, donde se toman las decisiones, no se quedan esperando a los datos. La simple aparición de la diapositiva activa las áreas frontales en cierta pauta si el sujeto busca una cara, y en otra si busca una casa. Y esas pautas viajan hacia atrás, de la frente hacia las áreas visuales del córtex relacionadas con el reconocimiento facial. Summerfield cree haber capturado la primera imagen de una "predicción codificada" viajando hacia atrás para medirse con la información sensorial.

Lo curioso del caso es que se trata de un mecanismo en cierta forma conservador: ante una nueva percepción el cerebro busca un dato previo (antiguo) a partir del cual hacer una predicción, que parece que tiene prioridad sobre la cruda novedad de la percepción. Hay un ahorro energético evidente (no duplicar imformación), pero hay un riego de interpretar nuevas percepciones a partir de anteriores predicciones. Según otro de los estudios comentados en este artículo, la actividad del cerebro con respecto a un estímulo exterior es proporcionalmente baja en relación a la actividad que dedica a interpretar y predecir las demandas del entorno.

Las técnicas de imagen como la fMRI, que detectan la activación de un área cerebral por su incremento de consumo energético, tienen que emplear métodos sofisticados para distinguir la señal del ruido, y la razón es que la señal -las luces encendidas en el cerebro por los estímulos de los experimentadores- sólo incrementan el gasto de energía en un magro 0,5%. El resto -casi todo- es la "energía oscura del cerebro", como la denomina hoy en Science Marcus Raichle, de la Universidad de Washington en Saint Louis. La evidencia apunta, según Raichle, a que esa energía oscura se invierte en "una actividad intrínseca de mantenimiento de información para interpretar y predecir las demandas del entorno". Y desde luego no es ruido, sino una actividad muy estructurada, que ocurre en las mismas áreas, y con el mismo tipo de pautas, que la estimulada por el exterior.

Se me ocurren dos comentarios a todo este asunto. El primero es la relación que tiene con la teoría de Jeff Hawkins y su equipo sobre la función del cortex en la dinámica que da lugar a la inteligencia, una teoría un poco heterodoxa que ha explicado en el libro "On Intelligence". Es un tema que tengo pendiente. El segundo es una prevención cultural. Los experimentos se han hecho con personas de un mismo ámbito cultural, por lo que parece norteamericanos. Es arriesgado sacar este tipo de conclusiones sobre el cerebro, en general, con una muestra tan concreta. Creo que la educación en una cultura o en otra puede repercutir en la manera como el cerebro gestiona una determinada información. Es solo una hipótesis, pero creo que hay datos suficientes como para tenerla en cuenta.

Añadir comentario

Los comentarios son moderados para evitar spam. Esto puede hacer que tu escrito tarde un poco en ser visible..

 
Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS
Powered by LifeType - Design by BalearWeb