el Roto, el embajador de Israel y Kurt Brainin
dandan | 17 Julio, 2006 00:16 | Share and Enjoy:

Mientras siguen llegando noticias de muertos en Líbano, Israel y Palestina (por no hablar de Irak y Afganistán), leo a través de
Menéame, un post de
ConsumeHastaMorir con una sorprendente polémica sobre un dibujo de El Roto. El post es escueto y contundente, lo voy a reproducir aquí (le envío un trackback):
Una viñeta de El Roto en El País ha suscitado un interesante debate. Las corrosivas imágenes de El Roto no dejan indiferente y este es buen ejemplo:
El pasado 5 de Julio aparecía la siguiente viñeta de El Roto en El País:
Al día siguiente aparecía en la sección de Cartas al Director del mismo periódico un texto del embajador israelí en España:
Dos días después, otra carta al director respondía al embajador israelí en defensa de El Roto:
Hasta aquí el post. La respuesta de Kurt Brainin zanja perfectamente la cuestión, pero voy a añadir otro dato que leí hace poco y me dejó preocupado. Creo que fue en mayo de 1935 cuando los nazis decretaron las
leyes de Nuremberg, por las cuales se prohibía el matrimonio de los alemanes "arios" con los alemanes con antepasados judios. Fue una de las medidas de segregación anteriores al holocausto. En agosto del 2003 el parlamento de Israel aprobó
una ley prohibiendo el matrimonio entre ciudadanos de Israel y palestinos, una ley que ha sido
confirmada por el Tribunal Supremo de Israel en mayo de este año. No es lo mismo, pero se empieza a parecer demasiado. Hay una cosa clara: la memoria del holocausto no puede permitir la cobertura de nada que ni de lejos se parezca al holocausto. Kurt Brainin lo deja bien claro. Hace poco oí una frase terrible de un dirigente israelita (no recuerdo cual) sobre el sitio de Gaza: los palestinos adelgazarán pero no morirán.
Pongo dos enlaces + sobre el tema: en
Rayos y Centellas se recoge la
conversación con Maruja Torres (guapaaa!!!) desde Beirut en El Pais Digital, y en
Znet hay otra conversación por teléfono
con Noam Chomsky sobre lo que está pasando. Hay algo tremendo en todo esto, y es que el horror se puede denunciar, pero no se puede parar.