Pues parece que se acumulan las noticias por el lado oriental. Sudando a chorro, aunque tengo el ventilador a tope aquí al lado (no, no tengo aire acondicionado), acabo de encontrar, a través de doubty,el último libro de
Emmanuel Lizcano, "Metáforas que nos piensan" (tiene licencia Creative Commons y se puede descargar
aqui).
El nombre me sonaba y he ido a ver y, efectivamente, es el autor de un libro que me compré hace años, "
Imaginario colectivo y creación mátemática", un estudio comparado del desarrollo de las matemáticas en Grecia Y en China que analiza el componente cultural y social de lo que se supone como el paradigma de la objetividad, la relatividad cultural de las propias matemáticas. Un libro muy interesante.
Pues he empezado a ojear este último libro sobre las metáforas que nos piensan (como, cuando usamos expresiones como "los hechos hablan por si mismos" o "hay que mirar hacia el futuro" es como si implementásemos funciones ajenas dentro de nuestro software, que darán resultados ya previstos), y la primera sorpresa han sido las referencias a
François Jullien (mi sinólogo favorito) y a su propósito de realizar una crítica de los conceptos culturales occidentales a través de un paseo por la China y por la manera en que allí resolvieron los mismos problemas. La utilidad de China, para estos menesteres, es que se trata de una cultura no indoeuropea, con un lenguaje que no procede del sánscrito (como los de la India). Es la cultura desarrollada más ajena que podemos encontrar, y más rica.
Bueno, pues el libro tiene un capítulo que trata sobre esta contraposición cultural, y allí he encontrado esta cita:
Nosotros dis-currimos, ellos con-curren; nosotros consultamos al psicoanalista o contratamos una póliza de seguros; ellos consultan el I Ching o miran al cielo. Me explico. Ante una situación crítica, nosotros tendemos a considerar los antecedentes, lo que nos ha llevado a ella (psicoanálisis, por ejemplo) y a prever los consecuentes, lo que se seguiría de una u otra decisión (planificación). Ante la misma situación, el chino (ese chino ideal que nos hemos fabricado) lanza los palillos del I Ching y observa la disposición que han adoptado sobre el tapete o mira al cielo y anota la distribución de las estrellas en ese momento... porque el significado de la situación que intenta afrontar no está tanto en el antes o en el después como en el momento mismo, en las concurrencias que coinciden con la situación: el que los palillos, en ese momento, hayan caído de una manera y no de otra, el que los astros, en ese momento, adopten esa figura y no otra... no es in-significante. Nosotros miramos el antes y el después; ellos miran alrededor. Donde nosotros ponemos tiempo, ellos ponen espacio.
Se me han ocurrido dos cosas después de leer esto. La primera es que los blogs son un artefacto que tiene un reloj a un lado y un espacio inmenso de enlaces en el otro, y que muchas veces funciona por coincidencias de ese espacio en ese momento. Un blog planificado no acaba de funcionar, y mi criterio para los posts ha acabado siendo lo que tiene que ver con lo que pasa, con los encuentros, fortuitos o no, con lo que acabas de hacer o de leer o de enlazar. Lo recoges y, pum!, lo colocas aquí.
Y luego está el tema de la diferente concepción de las matemáticas en una cultura y en otra (y no solo de las matemáticas, también de la medicina, hay un libro de
Shigehisa Kuriyama que trata el tema). Pero el caso es que las dos funcionan, o sea, que la naturaleza responde igualmente bien a una y a otra, aunque su enfoque sea diferente y se suponga que la naturaleza es única. Esta paradoja podría tener una salida extravagante, en la línea de lo que propone Stephen Hawking sobre la historia del universo: que la naturaleza se amoldase a su observador (que forma parte de esa naturaleza). Es una idea un poco fuerte (y muy viciosa), pero ahí la dejo con todas las prevenciones.
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guillem_bcnx | 26/06/2006, 09:42