Poco tiempo para escribir,esta semana. Mucho trabajo, algunas quedadas para cenar, en realidad poco tiempo en casa. El jueves cena en Laie con el club de doctorandos que (menos Adolfo) estamos en un estado de gerundio indeterminado.Y ayer tarde, con Rez, a ver "
What the Bleep Do We Know!?" ("¿Que sabemos?"), una pelicula curiosa e interesante, mezcla de documental y ficción, que trata de la física cuántica y el cerebro. Interesante porque proporciona bastante información sobre el tema, con entrevistas a varios científicos de los dos campos, aunque me interesó más la información que proporciona que algunas de las conclusiones que extrae de ella.
A pesar de todo plantea varios temas interesantes. Uno de ellos es la diferencia entre el mundo ya hecho y externo que nos ofrece la física clásica y el mundo capaz de reconfigurarse a partir de una determinada perspectiva de observación que parece permitir la física cuántica. Esto supone un papel diferente de la observación y la conciencia en el mundo, forma parte de esa reconfiguración flexible, es un polo del proceso. Formamos parte de la misma piscina cuántica, viene a decir. Es una idea que puede tener interpretaciones New Age, asociaciones con los sistemas complejos, derivaciones sobre la responsabilidad de las acciones en este nuevo contexto... bueno, que tiene un montón de hilos por donde tirar. Y también plantea, en el fondo, las relaciones entre la física y la biología.
Por cierto, en el semanal del Pais del domingo pasado había
una entrevista con
James Lovelock, autor hace años de la hipótesis de
Gaia, según la cual la tierra es un todo que se autorregula, una visión bastante biológica de la física. En todo caso, en la entrevista se comenta la hipótesis que está en el origen de la teoría: "el equilibrio químico de la atmosfera (de los planetas) posee un índice muy alto de entropía, o lo que es lo mismo, de desorden. Y cuando se encuentra una atmósfera con una entropía baja, en la que hay demasiado metano, o demasiado oxígeno, o cualquier otro ordenamiento químico anómalo, eso indica la presencia de vida. Porque es la vida la que altera el equilibrio químico y lo ordena". Me llamó la atención. Lovelock acaba de publicar un libro en el que profetiza un desastre ecológico descomunal e inminente. Glups!!!.
Bueno, pues después del cine me fui a cenar con Pablo y Laura, y luego fuimos al Mephisto. Yo no había estado nunca, creo que antes era un sitio de hard rock, pero anoche pinchaban trance, y estaba muy bien. Nos encontramos a Víctor, que presentó allí hace unos meses su primer disco, y nos contó que les han salido varias historias por España (y hasta en Brasil). Luego estuvimos en el Resplandor con Rez y unos amigos, pero anoche aquello era más un club que una discoteca. La música era ambiental y apenas se oía. Nadie bailaba. Un ratito de conversación y después fuimos a hacer el after en Aragón/Diagonal, con una botellita de Four Roses que tenían los anfitriones por allí (aunque la bebida nacional es el ron). Rosa por aquí, rosa por allá, y entrada decidida en la mañana del sábado.
bueno
Eduardo | 22/05/2007, 03:37
e interesante