viajeros
dandan | 07 Mayo, 2006 00:09 | Share and Enjoy:

Ayer con Pablo, Maite y Laura por el Raval. También vinieron Mauricio y Emo, un amigo suyo sueco que conoció en Brasil. Con Mauricio nos volvimos a encontrar esta semana en medio de Via Layetana, o sea, en medio, yo esperaba el semáforo en una acera y él estaba en la otra, nos pusimos a hablar en medio del paso de peatones para quedar este finde y tuvimos que acabar rápido porque cambiaba el semáforo y arrancaban los coches.
Mauricio se va la semana que viene de Barcelona, continua viaje. Es curioso porque Maite conoció a Mauricio en Brasil, y allí conoció también Mauricio a Emo, y al final se han vuelto a encontrar los tres en Barcelona. Algo así pasó con Hugo. Lo conocí en Costa Rica cuando fui a ver a Pablo. Había salido dos años antes de Buenos Aires y se había recorrido toda Sudamérica, y de Costa Rica se fue a Méjico. La noche de San Juan de hace dos años Pablo y Carmen aparecieron por sorpresa en el bar de Victor. Pero la sorpresa fue doble porque al rato de estar allí también apareció Hugo, que se suponía que estaba en Méjico. Luego fueron Victor y Maite los que decidieron ir a Brasil, empezaron en Salvador y llegaron, por todo el norte y el Amazonas, hasta Peru y Bolivia. Mauricio está pensando ahora en irse a la India. La gente se mueve.
Siempre he pensado que existe una diferencia radical entre un viajero y un turista. El turismo es el viaje convertido en producto de consumo, el turista viaja con su propio habitat a cuestas, tanto le da un hotel en Bali o en Cancún, porque lo primero que va a mirar es si tiene piscina. Después dira aquello de "hicimos" Bali o "hicimos" nosedonde (una frase que odio), pero hacer hacer la verdad es que hacen poco, porque se lo dan todo hecho. Viajar es otra cosa. Últimamente pensaba que cada vez hay más turistas y menos viajeros, pero estoy conociendo gente que se dedica a viajar, que trabajan durante un tiempo para tener dinero y seguir viajando, que eligen el rumbo según la gente que conocen en los viajes, y Barcelona se ha convertido en uno de los destinos de estos viajeros. Algunos pasan un tiempo en casas okupas, o en casas de amigos, y ya hay una buena colonia de nómadas por aquí.
A todo esto, hoy me he despertado con una resaca espectacular y, a pesar de que suelo beber bastante (es verdad, Ana), es algo que no me suele pasar. No sé si me dieron vodka en malas condiciones o es que mi hígado ya protesta por el exceso de trabajo. De todas formas he decidido pasar una noche de sábado tranquilita, para que todo se ponga en su sitio. Me voy a leer un rato.