visita a la Maeght
dandan | 29 Marzo, 2006 23:32 | Share and Enjoy:

Hoy me he dado una vuelta por la Maeght, algo que no hacía hace tiempo. Había una colectiva, pero me he quedado sobre todo con dos de ellos: Gonzalo Tena y Antoni Amat. Lo de Gonzalo Tena tenía un punto curioso, eran piezas como de piedra artificial, grises jazpeadas y brillantes (como baldosas), sobre las que aparecían figuras que podían ser de algún comic surrealista, muy simples. La ligereza de las figuras sobre la contundencia del soporte hacía su efecto.
Lo de Antoni Amat eran piezas cargadas de materia, de trazos fuertes que la abrían aquí y allá y de colores intensos que aparecían debajo. Un lenguaje en la onda de Tapies con una estructura en plan Rafols Casamada. Eran contundentes pero no acababan de decir nada. Era un impacto visual.
He salido pensando sobre el tema. ¿Qué sentido tiene introducir ahora el movimiento en un cuadro, cuando es posible trabajar sobre el propio movimiento en una pantalla? Los trazos con que Antoni Amat abre la materia son las huellas del movimiento enérgico de su mano. El cuadro guarda la huella inmovilizada. Un cuadro no es un pantalla por la que pasan cosas, un cuadro se te coloca delante, ahí quieto. Lo que ves es un movimiento capturado y detenido. El movimiento del pincel siempre ha estado en cualquier cuadro, pero durante mucho tiempo estuvo escondido porque su trabajo era conseguir una imagen fija. Pollock convirtió el movimiento en el protagonista del cuadro, el tema del cuadro era la actividad que lo había creado. Pero era, otra vez, la huella del movimiento, porque, una vez firmado, el cuadro ya no se movía ni cambiaba. Sobre una pantalla es posible trabajar en movimiento con el movimiento. He acabado pensando que la calidad del movimiento en un cuadro es precisamente que es movimiento detenido, la calidad de la huella. Como en la caligrafía china, donde se valora mucho el final de un trazo porque indica la calidad de la mano que llevaba el pincel.
Re: visita a la Maeght
rez | 31/03/2006, 12:25