nihil alienum

¿el final del capitalismo tal como lo conocemos?

dandan | 13 Abril, 2008 23:52 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net technorati.com

Esta semana he estado recogiendo información y dándole vueltas al tema de la crisis económica que se nos viene encima, intentando entender algo. A ver si lo ordeno. Ya a principios de marzo leí una estupenda explicación del agujero negro que esta provocando este progresivo colapso gravitatorio del sistema, la crisis de las subprimes en el mercado hipotecario norteamericano (y no solo norteamericano), en el blog de Nacho Giral, Viajando por Internet. La crisis de las subprimes está zarandeado el sistema financiero hasta límites inimaginables, pero es que detrás de esta crisis hay otra, la del progresivo encarecimiento de los alimentos, que ya estamos notando en la tienda y en los datos oficiales del IPC, y que se atribuye a varias causas, desde la sequía a la fabricación de biodiesel o (y aquí enlaza con la otra) al desplazamiento de capitales desde el mercado hipotecario en crisis al mercado de futuros en el sector alimentario. De la especulación con la vivienda a la especulación con la comida. Phillip Blond escribió el 23 de marzo en The Independent un interesante artículo con un título demoledor,"¿El fin del capitalismo tal como lo conocemos?", parafraseando una canción de los REM del mismo título. Bueno, no, la canción de los REM se titula: "It's The End Of The World As We Know It (And I Feel Fine)." O sea, y me parece bien.

En el post de Nacho Giral entendí por fin de que iban las subprime. El tema es que a partir de la explosión de la burbuja de las punto-com en el 2001, la Reserva Federal de Estados Unidos, la Fed, bajo en picado el precio del dinero (hasta solo el 1%) para reactivar la economía. Cuando se baja el precio del dinero cuesta menos pedir un crédito, el dinero corre más y eso tira a la economía hacia arriba, y en aquel momento le hacía falta. Pero cuando los intereses son bajos, los bancos hacen menos negocio, por un lado, y resulta más fácil comprarse una casa, por otro. Si resulta más fácil comprarse una casa la demanda se dispara (en principio) sobre la oferta, y esto hace que suban los precios. Todo el mundo está dispuesto a tener casa nueva, y a pagar algo más porque los intereses que paga por la hipoteca son menores. Y así se va formando poco a poco la burbuja, las casas acaban costando mucho más de lo razonable por la fuerte demanda y porque se empieza a especular sobre esa demanda. El mercado inmobiliario empieza a atraer capitales que consiguen revalorizaciones espectaculares en poco tiempo, pero parte de esa revalorización ya se debe a la atracción que ejerce sobre ese capital especulativo que la alimenta en un grado mayor que la demanda del que solo quiere tener casa nueva. Se forma un loop retroalimentado, una burbuja.

Pero los bancos siguen haciendo poco negocio con intereses tan bajos. Las inmobiliarias se forran, pero los bancos que les prestan el dinero no tanto, y no hay nada que ponga más nerviosa a una empresa que ver que la empresa vecina se forra con sus recursos (que se los digan a las telecos con el negocio de los contenidos en Internet). Así que los bancos deciden sacar tajada de la situación y empezar a dar hipotecas sin las garantías que solían pedir. Si sacan poco beneficio por cada hipoteca, pero empiezan a dar más hipotecas (aunque sea fuera de la zona de seguridad), conseguirán más beneficios, pero además, como son hipotecas de riesgo, pueden cobrar más intereses por ellas. Ahora los bancos empiezan también a sacar tajada.

Lo que pasa es que el éxito inicial de esta nueva estrategia hace que los bancos cada vez presten más y tengan que acabar buscando dinero en otro lado para poder seguir financiando a un numero creciente de clientes, o sea, revender en el mercado esas nuevas hipotecas de más riesgo. No resulta tan fácil convencer al posible comprador de que asuma el riesgo que han asumido ellos, y además hay otro tema, y es que, por las "Normas de Basilea", un banco ha de mantener un capital mínimo en relación con sus activos, ha de mantener una garantía sobre el dinero con el que está negociando. Aquí interviene la ingeniería financiera. Esto lo explica superbien el post de Nacho Giral (que estoy siguiendo).

Para conseguir colocar en el mercado estas hipotecas de riesgo, los bancos las empaquetan (estos paquetes se llaman MBS) con otras hipotecas seguras-seguras o medio seguras, las dividen por "tranches", y se comprometen a respaldar las medio seguras con los beneficios que obtengan de las seguras-seguras, aunque no obtengan nada de las de riesgo. Este compromiso (apostar sobre un trio, aunque las otras dos cartas no valgan nada), permite que esos paquetes agujereados consigan una buena calificación de las agencias de rating, una calificación que tendrán en cuenta los inversores. Pero además, para esquivar las "Normas de Basilea", los bancos crean unas entidades filiales, los conduits, que son fondos sin las obligaciones que tienen los bancos, y que les compran sin problemas esos paquetes (con lo que el banco mantien sus cuentas) para luego revenderlos.

Y aquí es donde se empieza a crear el agujero negro, porque estos paquetes que mezclan intereses altos por las hipotecas de riesgo con la supuesta seguridad de hipotecas sin problemas atrae capitales de todo el mundo. La gravedad, en este caso, es el beneficio. Hasta que la burbuja, alimentada por espectativas de futuro, explota. No espectativas, no beneficio, catacrok. De repente, en lugar de beneficios hay un agujero. ¿Cual es el tamaño del agujero? En noviembre del 2007 se hablaba de 100.000 millones de dólares, en marzo del 2008 la cifra subía a 285.000 dólares, en abril el FMI la ha elevado a 945.000 millones de dólares. No se sabe, y esta inseguridad ha paralizado el mercado interbancario (en donde los bancos se prestan mutuamente dinero) porque nadie está seguro de hasta que punto está pringado el banco de al lado, y no se atreve a dejarle dinero por si acaso. El BCE y la Fed han intentado devolver liquidez al sistema inyectando enormes cantidades de dinero (haciendo lo que los bancos no hacen), pero ese dinero no ha circulado, se mantiene la desconfianza hacia el vecino. Y cuando ese dinero circula en el interbancario es con un interés cada vez más elevado, y eso repercute directamente en el MIBOR, que es el índice sobre el que tenemos las hipotecas la mayoría de los que estamos pagando una casa. El MIBOR no es más que el interbancario a 12 meses. Y así es como las carambolas de los bancos para conseguir más beneficios acaban afectando a mi apretado presupuesto personal.

Los bancos han estado durante años consiguiendo buenos beneficios con todo esto. Mientras les ha ido bien, han ido haciendo faroles a las agencias de rating y han liado la troca hasta que ya nadie sabe lo que tiene. Hace poco leí que había propietarios norteamericanos que habían dejado de pagar la hipoteca pero que seguían viviendo en su casa porque nadie sabía quíen tenía su contrato, okupas en su propia casa. Pero cuando ha ido mal, el gobierno británico ha nacionalizado Northern Rock (o sea, ha cargado las pérdidas a los contribuyentes británicos) y la Fed ha intervenido para que JPMorgan comprara Bear Stearns a precio de saldo y evitar un crack con efecto dominó. El liberalismo, dejar que el mercado se autoregule y que el que se equivoque lo pague, se la envaina cuando vienen mal dadas y tira del Estado, pero el Estado no ha visto los beneficios de cuando las cosas iban bien. Esto es jugar con dos barajas. ¿The end of capitalism as we know it?
 
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